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La capacidad multifuncional de las tabletas digitales y las actividades que nos cuentan los muchachos participantes en el proyecto Dedos, nos permiten recrear aquí lo que puede ser un día de clase para un alumno que utilice la tableta digital. Los chicos del CEO Miguel Delibes de Macotera ya lo hacen.

La alarma de la tableta nos despertaría con nuestra música favorita.  Es la hora de comenzar la jornada.  Mientras desayunamos podemos consultar la temperatura en la calle, las previsiones meteorológicas para el día, leer la prensa, o enviar un mensaje a un amigo para acudir juntos a clase.  Consultamos la agenda con nuestro horario y caminamos hacia el colegio repasando en un podcast los contenidos del próximo examen o escuchando música. A todo esto, únicamente necesitaremos coger una pequeña mochila con la tableta y la bolsa del bocata.
Una vez en el colegio, nos conectamos a la plataforma Moodle del Centro para entregar nuestros deberes y descargar las nuevas tareas que se nos proponen. Tras las oportunas explicaciones del profesor, iremos completando junto a nuestros compañeros el documento colaborativo que estamos elaborando. El dispositivo nos permitirá el acceso a los sitios de Internet que el profesor nos haya sugerido para estudiar el tema.  También tendremos a nuestra disposición los apuntes personales  y los artículos y documentos necesarios para el trabajo.  El acceso a los recursos de la plataforma y las distintas posibilidades de comunicación nos permitirán seguir las explicaciones y las tareas incluso desde nuestra propia casa.   Del mismo modo podemos seguir las explicaciones de un experto a través de videoconferencia.
Según la naturaleza de la asignatura, o el criterio del docente, podremos colgar los trabajos realizados en clase en la plataforma del colegio para su revisión por el profesor. Estos trabajos podrán ser grabaciones de sonido, de imagen o documentos de texto.
Una vez terminadas las clases, podremos jugar unas partiditas en línea con nuestros amigos o dedicar un rato al «chateo«, o al intercambio de informaciones a través de las redes sociales, siempre que tengamos conexión a Internet en casa. En cualquier caso, hay otras opciones de ocio y entretenimiento, tanto utilizando la tableta,  como aparcándola un rato para echar un partido de fútbol en la era.
Tras el descanso, vuelta a los deberes. Si hay algo que no hemos entendido podremos comentarlo con el profesor o con un compañero de clase por el Skype.  Al terminar,  un rato de relajante lectura con fondo musical, puede ser una opción interesante para acabar el día y desconectar de nuestra tableta.
En definitiva, creemos que no tardando mucho, la tecnología educativa transformará la escuela al igual que los donuts y tigretones modificaron la hora del bocadillo. Lo importante es que sea para bien.