Manuela Sánchez es otra profesora del CEO Miguel Delibes que, igual que Rubén, también Piensa con los dedos.

Su reflexión está basada en un tema muy interesante: ¿Tableta o no tableta?.
La compartimos con todos vosotros para que también podáis reflexionar, y opinar.
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Llevo 20 años trabajando en Educación Especial y todo lo que he aprendido ha sido gracias a mis alumnos – aunque pueda parecer difícilmente creíble-. Ellos son los que me han motivado a no tirar la toalla y a tener ese cosquilleo de querer siempre aprender más para ellos.
Es un tipo de alumnado que no suele resultar interesante a docentes – salvo contadas excepciones-, ni incluso al resto de sus compañeros. Son los considerados raritos, diferentes, a los que hay que tratar de un modo especial, la mascotilla de la clase, o como algo que hay que aprender a sobrellevar: una carga añadida, una dificultad más para seguir el ritmo normal de las clases. 
Esa es la realidad, no nos engañemos. Entendible y respetable, por supuesto (estoy hablando desde el punto de vista de una educación inclusiva).
Pero «hete aquí» que el pasado curso escolar surgió un proyecto (PROYECTO DEDOS) y me invitaron a participar en él – lo cual agradezco sinceramente-. Sí, las benditas tabletas.
Ahora mis alumnos parece que han cobrado más vida. Mis alumnos existen. Mis alumnos son más interesantes. Resulta que pueden aprender algo. Lo que en veinte años no he sabido despertar en mis compañeros, y a otros que no son del «oficio», lo ha conseguido el susodicho artilugio. ¿Será la novedad? ¿Será una revolución como supuso internet? Pues sí.
No olvidemos que estos alumnos siempre han aprendido, aún sin tableta, cada uno a su ritmo y según sus posibilidades. Y tanto que sí. Pero lo que la tableta les aporta es una especie de luz, una especia de bastión que les acerca a la realidad, y a la vez ellos mismos son más accesibles a ella y, en concreto, a los demás. Sobre todo para alumnos con TGD o alumnos TEA. 
Las tabletas suponen un acercamiento «al mundo normalizado», el nuestro, el que impera, el de la mayoría. ¡Ya podría ser al revés!. Espero que no sea para dentro de otros veinte años. No enumeraré las infinitas aportaciones de estas herramientas, a estas horas sobradamente conocidas por tod@s los que nos estamos introduciendo en este mundillo. Son evidentes. Pero que algo material halla despertado un sentir más social, eso, … no tiene precio (aunque sí lo tienen las fotocopias y el tiempo que nos ahorramos).
Estas reflexiones están escritas en una tableta, desde la cama. Rubén ha sido el culpable, que me ha despertado el gusanillo. Sí, desde la cama, voluntariamente.
¡Cuántos, alumn@s y no alumn@s la estarán utilizando ahora desde el mismo sitio, y no por voluntad propia!
Manuela Sánchez